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Cuentacuentos - Mirando el cielo
No sabía si era defecto o virtud. Yo le veía hacer lo que hacía y decir lo que decía y a veces pensaba que era estupidez, o quizá falta de tacto. Y aunque él siempre se metía en problemas por ello, insistía en que no podía sentirse mal por ser honesto.
4 comentarios:
Muy bueno :) Si es que en realidad, los honestos no nos gustan, jejeje!
¡Qué verdad más grande!
Se puede ser honesto cuidando las formas.
saluditos.
Cortito pero justo :)
El problema está cuando los que se consideran honestos o sinceros no se acuerdan de que se puede serlo sin ofender a los demás y sin ser maleducados:)
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