martes 16 de marzo de 2010

Cuentacuentos - Mirando el cielo

No sabía si era defecto o virtud. Yo le veía hacer lo que hacía y decir lo que decía y a veces pensaba que era estupidez, o quizá falta de tacto. Y aunque él siempre se metía en problemas por ello, insistía en que no podía sentirse mal por ser honesto.

4 comentarios:

Virginia Vadillo dijo...

Muy bueno :) Si es que en realidad, los honestos no nos gustan, jejeje!

*Sechat* dijo...

¡Qué verdad más grande!

Jara dijo...

Se puede ser honesto cuidando las formas.

saluditos.

Cortito pero justo :)

Paula dijo...

El problema está cuando los que se consideran honestos o sinceros no se acuerdan de que se puede serlo sin ofender a los demás y sin ser maleducados:)